Reducción de riesgos

La reducción de riesgos y daños consiste en encontrar maneras prácticas para minimizar el impacto en la salud de una actividad o conducta inherentemente riesgosa, sin buscar detenerla por completo.

La reducción de daño y el tabaco

Una regulación apropiada es crucial para garantizar que los consumidores obtengan las garantías que merecen. Un marco normativo para los productos con riesgos potencialmente reducido debe tener en cuenta la seguridad del consumidor, la calidad del producto, así como condiciones adecuadas para la libre comercialización y distribución.

A partir de que estos dispositivos son diferentes, no pueden ser ni regulados ni aplicarles la misma carga tributaria que los de combustión. Se necesita que los fumadores adultos cuenten con la información y con las condiciones necesarias para escoger esta opción, con el ánimo de ofrecer alternativas de riesgo reducido, ya que no contienen tabaco, no contienen alquitrán ni monóxido de carbono (componentes más dañinos de los cigarrillos tradicionales) ni generan combustión como los cigarrillos tradicionales. Son la herramienta de reducción de daños más exitosa que ha logrado sacar del tabaquismo a más de 42 millones de personas alrededor del mundo. Son 95%* potencialmente menos riesgoso que el consumo de cigarrillo convencional (Public Health   of England).

El Reino Unido, líder mundial en el control del tabaco, publicó este año su Plan de Control del Tabaco para implementar hasta 2020, dirigido a disminuir cada vez más su población fumadora. Uno de los pilares fundamentales del Plan es la reducción del riesgo a partir del uso de los productos de nueva generación, como los cigarrillos electrónicos o vaporizadores.

De acuerdo con el informe sobre el “Uso de Cigarrillos electrónicos entre adultos en Gran Bretaña, 2018” de la organización Action on Smoking and Health (ASH) del Reino Unido, existe un estimado de 3.2 millones de adultos en Gran Bretaña que actualmente usan vaporizadores. De ese total, más de la mitad han logrado dejar de fumar por completo con el uso de estos dispositivos.

Un estudio de Oxford Academic concluyó que existen diferencias significativas entre las emisiones de partículas de los vaporizadores en comparación con los cigarrillos con tabaco. Las partículas exhaladas desde el vaporizador son gotitas líquidas que en cuestión de segundos se evaporan rápidamente en el ambiente, es decir, no hay humo, ni olores molestos y una mínima afectación del entorno, frente a las partículas emitidas en los cigarrillos convencionales.

También hay evidencia de terceros que sugiere que los vaporizadores no son una puerta de acceso al tabaco. Por ejemplo, en febrero de 2018, PHE publicó su último informe sobre cigarrillos electrónicos concluyendo que "los vaporizadores están asociados con un número creciente de intentos de abandono exitosos con respecto al cigarrillo tradicional, y la evidencia no respalda que los cigarrillos electrónicos sean una puerta de entrada a fumar".

*“Comparación entre el humo de cigarrillo (referencia 1R6F) y el vapor de Vype ePen 3, con relación a los 9 componentes dañinos que la Organización Mundial de la Salud recomienda reducir en el humo de cigarrillo. Estas características no necesariamente implican que este producto sea menos dañino que otros productos de tabaco”.

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